Me quiero perder en ella
— Ya, oye, es tarde, mañana hay que trabajar.
— Unos minutos más, ¿ya?, ¡está bien! ¡está bien!, me voy. Ella me despide con un abrazo, está totalmente desnuda, puedo recorrer su cintura, su poto y cuando le voy a dar el beso de despedida subo una mano para tomar su cara y aprovecho de sentir el contorno de una de sus tetas, ella es simplemente lo máximo.
— Me gusta seguir las órdenes de las mujeres que quiero. Es como el rey y la reina, el rey se somete a las directrices de ella para mostrarle a todos que ella está por sobre él y que le deben el máximo respeto y cuidado.
— Eso te lo decía tu abuela.
— Sí, ¿dónde se ha visto que un rey defina que se hace en el castillo?, ¿qué se compra o que no?, «Tu être ici pour suivre sa decisions, tuer des dragons et pour le donner de l’or».
— Arrete!, Arrete, pourquoi en française?
— sais pas, ¿por que sí?
— Es raro.
— ¿Y cuál es el problema? Yo escribo la historia ¿no? y lo hago como se me pare la raja.
— Pero aparte ella habla alemán, nada que ver ¿no?
— ¿Y?, en Francia hay más castillos, además ¿por qué tengo que darte explicaciones?
— Ok, ok.
— Quiero soñar con ella, traeme la imagen del ascensor.
— Ok.
— Bien, que linda, su boca es preciosa, chucha ya me prendí, ¡para!, más lento, avanza al momento donde la presiono contra la pared del ascensor. Perfecto, sí, su boca a se abre un poco más ¡Sí!, y su respiración cambió. Mis manos en su poto.
— ¿Estará bien eso?
— obvio ¿como iba a estar mal? Que eres enrollado. Salimos del ascensor y vamos corriendo por una playa, ella me lleva de la mano, tiene un bikini, yo, ¡chucha! !Estoy en pelotas! Qué onda, qué vergüenza, con una mano no me alcanzo a cubrir (¿seguro?) ¡concha tu madre! Este sueño no me está favoreciendo mucho (ja, ja, ja,) ¡maldita sea! Me lleva de la mano, vamos caminando por la calle, es de noche y llueve, estoy vestido, Ufff menos mal, me toco si, todo normal, ¡bien! Caminamos por un pasillo, llegamos a una puerta, vamos a entrar, pero me dice que tiene que hacer algo, la acompañó. Estoy en una fiesta, no sé dónde está ella, la busco, no la encuentro. De nuevo caminando en el pasillo con ella, llegamos a la puerta, entramos, ¡Ufff, menos mal! Me doy vuelta para cerrar, no la encuentro, ¡Qué mierda! ¿dónde se metió? Me doy vuelta, está en la cama, pilucha, ¡puta que es rica!, atino a sacarme los zapatos, ¡¿qué chucha?! ¡Los nudos están imposibles de desabrochar! ¡a la mierda todo! Me bajo el pantalón y saltó sobre de ella y…(suena el despertador)
— Estaba bueno el sueño.
— Pesadilla más bien dicho.
— Ja, ja, ja, ja, ja, ja, puede ser.
— Cómo me haces eso de la playa y los cordones de los zapatos, eres realmente desquiciado.
— Son tus rollos no más, poh
— La voy a llamar, quiero saber de ella.
— Hola! ¿Cómo estai?
— Bien y tú?
— Super, ¡soñé contigo!
— ¡Qué bacán! Y ¿ bien?
— Creo, Ja, ja, ja, ja. ¿Oye nos juntamos hoy?
— Obvio, tenemos un carrete.
— ¿A qué hora te paso a buscar?
— A las siete.
— ¡Super! ¡Nos vemos!
— ¡Hola! Pasa.
— ¿Qué onda?, solo tiene puesto un calzón, pero ufff que bien se siente abrazarla, se me arranca un suspiro. ¿Qué onda porque estai pilucha?
— Pa’ que juguemos un rato ahora y después del carrete.
— ¡Wuau! Una oferta imposible de rechazar. ¿Estoy soñando?
— ¡Ya! ¡Vamos!
— ¡Ven acá! Acompáñame mientras me arreglo.
— Me paro en la puerta y la miro de perfil mientras se arregla y me habla. Me cuesta concentrarme en lo que dice, así que respondo con monosílabos, mientras, la miro con atención.
— ¿Quién esculpió está obra de arte?
— No sé, es simplemente maravillosa.
— fíjate cómo se puede apreciar la forma de su pierna a través de la falda.
— ¡La wea sexy!
— Que lindo es su trasero, si es perfecto, un corazon invertido, generoso.
— Cacha la curva de su pancita.
— Definitivamente eso me encanta, ¡qué ganas de abrazarla por la espalda y poner mis manos ahí!
— ¡Atina poh, weon!, Mira más arriba.
— La curva de su pechuga, notable, el conjunto es simplemente una obra de Miguel Ángel.
— ¡Cacha!
— Uffff, su boca.
— ¡Puta que tenis cuea, weon!
— Sí
— Ya, es hora.
— Ok, ok, My Lady, tus deseos son mis órdenes.
— Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja.
— Dame un abrazo fuerte ¿ya?
— ¡Ya!, ¡a dormir! ¡Quiero soñar con ella! Tráeme el momento en que se acercó y me dijo que lo había pasado demasiado pero demasiado bien.
— «Oye quiero decirte algo»
— «¿Qué?
— «Hoy lo pasé dema…»
— ¡Que chucha!, se corta.
— Eso es lo que tengo.
— ¿Cómo puede ser posible?
— Cacho que te pusiste nervioso y no registré bien.
— ¿¡Pero cómo mierda te pasa esto!?, ¡La wea más importante que me ha dicho! ¡Lo más importante para mí ego! ¡¿y no lo registras?! ¡¡¡Qué mierda!!!
— Perdón, perdón.
— ¿De qué me sirve tu perdón? tú no eres mi inconsciente, eres «un inconsciente», ¿pa qué chingados me sirves? ¿ah?
— Creo que lo podemos arreglar.
— A Ver, Sí, ya, ok, su cara, la sonrisa, sus ojos cuando me lo dice, sus manos se apoyan en mí… Estoy frente a ella, la miro a los ojos, me quiero perder en ella…



